//¿Tienes dolor de cadera? Te contamos sus causas y cómo tratarlas

¿Tienes dolor de cadera? Te contamos sus causas y cómo tratarlas

El dolor de cadera es uno de los más frecuentes. Y es lógico, porque es una de las articulaciones que más peso soporta de nuestro cuerpo.

En muchas ocasiones, este dolor es tan fuerte que realizar las actividades diarias puede convertirse en un auténtico calvario. Y durante la noche, nos impide descansar y eso nos pasa factura durante el día.

Los síntomas más frecuentes son sentir un dolor punzante en uno o ambos lados de la cadera, así como tener un exceso de sudoración.

Ubicar la parte de donde procede el dolor de cadera da muchas pistas para averiguar la razón que lo está causando.

La anatomía de la cadera es esférica y articulada. Precisamente por eso es móvil y nos permite movernos y caminar.

En muchos casos el origen del dolor de cadera es biomecánico, es decir, se produce por nuestra manera de andar o por malas posturas.

Algunas enfermedades como la artrosis pueden provocar lesiones en el cartílago articular de la cadera. En consecuencia, se compromete el movimiento y aparece el dolor.

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos. 

  1. No ignores el dolor
  2. Bursitis
  3. Síndrome del piriforme
  4. Tendinitis
  5. Durante el embarazo
  6. Osteonecrosis de cadera
  7. Osteoporosis
  8. Osteoartritis
  9. ¿Qué puedo hacer para dormir bien con dolor de cadera?
  10. Cuidar la postura marca la diferencia
  11. Cuidado al levantarnos

1. No ignores el dolor

Andar, correr, subir o bajar escaleras, agacharse o cruzar las piernas… son actividades normales del día a día que pueden llegar a causar molestias.

Cuando el dolor se hace presente de manera habitual puede llegar a irradiarse por el muslo y la rodilla. Es el momento de consultar con un especialista porque se trata de un cuadro que puede ir empeorando en pocos años.

En algunas ocasiones el dolor de cadera va asociado al dolor de espalda, especialmente en la zona lumbar. En estos casos lo que ocurre es que sentimos un dolor irradiado que proviene de la columna vertebral.

Esto suele ocurrir cuando realizamos actividades que implican estar mucho tiempo de pie o sentado, así como coger cosas por encima del nivel de la cabeza o adoptar malas posturas en nuestra rutina diaria.

La columna se ve afectada y, en algunas ocasiones, se produce el pinzamiento de un nervio vertebral que lo irrita a lo largo de su recorrido. El resultado es un dolor reflejo en la cadera.

Por otro lado, conviene recordar que la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF), alerta a la población adulta sobre el riesgo de tener una fractura de cadera. Y es que, el 33% de las personas que la sufren se vuelven dependientes.

Vamos a ver las posibles causas del dolor de cadera al dormir:

2. Bursitis

Cuando sentimos dolor en la zona lateral de la cadera y en la región del fémur, es más que probable que tengamos bursitis.

Se trata de una inflamación que tiene su origen en la fricción entre los tendones, músculos y huesos. Cuando el dolor se localiza en la cara lateral de la cadera, se denomina bursitis trocantérica.

Uno de sus principales síntomas es el dolor nocturno, que aparece cuando nos acostamos de ese lado. La recomendación general es intentar cambiar de posición para no presionar la zona.

3. Síndrome del piriforme

Se suele confundir con la ciática porque genera un dolor que aparece en la cadera e irradia hacia las piernas. Va acompañado de hormigueo y adormecimiento.

Todos tenemos en la región de los glúteos un músculo llamado piriforme. Cuando esta estructura sufre una sobrecarga o se debilita, el nervio ciático puede inflamarse.

Aparece entonces el síndrome piriforme, que debe ser detectado por el especialista después de examinar al paciente y hacer las pruebas pertinentes.

4. Tendinitis

Cuando se inflaman los músculos y tendones situados alrededor de la cintura tiene lugar una tendinitis de cadera.

Es muy frecuente en algunos deportes como el running, ciclismo o fútbol, pero también lo sufren muchas mujeres con una constitución de caderas anchas, que favorece una sobrecarga en la zona.

A menudo va ligada a la bursitis y el dolor aparece cuando movemos la zona y, muy frecuentemente, por la noche cuando estamos en reposo.

Hay que evitar cargar demasiado peso y tratar de fortalecer la zona con ejercicios adecuados que nos indicará un especialista.

5. Durante el embarazo

Es un dolor muy frecuente que suele aparecer durante el tercer trimestre de gestación y puede ir en aumento conforme se acerca el parto.

El cuerpo libera una serie de hormonas en esta etapa que hacen que los tejidos de la cadera y el útero se relajen. Así, los ligamentos de la cadera que conectan los huesos de la pelvis también se aflojan.

Lo cierto es que es algo muy normal y gracias a lo cual, se produce la flexibilidad necesaria para que el bebé se coloque para el parto.

La parte negativa es que se genera un cambio de postura que, junto con el aumento de peso, causa dolor de cadera.

6. Osteonecrosis de cadera

Es una enfermedad dolorosa que se produce cuando se interrumpe el suministro de sangre al hueso.

La cabeza femoral no recibe sangre y las células óseas mueren, originando cambios en su forma y en su funcionamiento. Muy a menudo, la cabeza del fémur se aplana y esto revierte en una artrosis prematura.

Afecta a personas de todas las edades, pero es más común entre los 40 y 65 años en los hombres.

Sentir un intenso dolor en las caderas, inglés o glúteos suele ser el primer síntoma. Con el tiempo, ponerse de pie se convertirá en una ardua tarea.

Por eso, es muy importante diagnosticar esta dolencia de manera precoz, ya que existen tratamientos que pueden ayudar a frenar su avance.

7. Osteoporosis

Es una enfermedad metabólica que se caracteriza por la disminución de la densidad ósea. Los huesos quedan porosos y esto hace que sean menos resistentes.

La osteoporosis puede afectar a la cadera y, en un estado avanzado, provocar una fractura de la misma.

Uno de los peligros de esta enfermedad es que no presenta síntomas hasta que se ha producido una rotura. Las mujeres que se encuentran en la post menopausia son el mayor grupo de riesgo.

Se sabe que durante este periodo disminuye la producción de las hormonas sexuales, sobre todo los estrógenos, que son importantes para mantener el tejido óseo.

Las personas sedentarias o con una dieta pobre en calcio y vitamina D, tienen mayores posibilidades de desarrollar osteoporosis.

8. Osteoartritis

Se produce cuando el dolor está asociado con la pérdida de cartílago. Hablamos de una enfermedad articular degenerativa muy molesta e incapacitante.

A media que va evolucionado dificulta la movilidad porque el hueso se va quedando desnudo, sin cartílago. La marcha se dificulta mucho, así como estar de pie, y los músculos de alrededor terminan por atrofiarse.

La edad es el factor de riesgo más relevante en la artrosis. Sin embargo, algunos defectos congénitos o del desarrollo, enfermedades inflamatorias o secuelas de fracturas de cadera pueden explicar muchos casos.

La relación entre la osteoartritis y la herencia es bastante ambigua y en aproximadamente un tercio de los casos no se encuentra su causa.

Los síntomas son el dolor en la región de la ingle, glúteo o muslo, especialmente cuando caminamos o estamos de pie.

En estos casos es buena idea fortalecer los glúteos intentado andar, si las molestias lo permiten. Bajar de peso es otra buena recomendación para no recargar el peso que el cuerpo soporta.

9. ¿Qué puedo hacer para dormir bien con dolor de cadera?

Detalle de un colchón (abierto) con el núcleo anatómico a la vista.

El dolor de cadera puede perjudicar mucho nuestro descanso, convirtiéndose en un importante obstáculo para la calidad de vida.

Durante el sueño, el factor que más influye en la postura del cuerpo es la gravedad. La fuerza de ésta es suficiente para deformar nuestros tejidos blandos cuando estamos durmiendo.

Muchas investigaciones científicas han revelado que si dormimos sobre un colchón que ofrece un soporte adecuado a la columna, la fuerza de la gravedad se distribuye de manera uniforme en zonas críticas como la pelvis y las llamadas vértebras libres: cervicales, torácicas y lumbares.

Por eso, el colchón que mejores resultados da para evitar dolores de cadera mientras dormimos, es el que facilita a la columna vertebral mantener la alineación y postura adecuada.

Saber más sobre colchones anatómicos

10. Cuidar la postura marca la diferencia

La postura que adoptamos a la hora de dormir y el empleo de cojines y almohadas apropiados son decisivos para conseguir un descanso adecuado y reparador.

Si sólo nos duele una cadera lo mejor es tratar de dormir sobre la otra para evitar sobrecargarla.

Dormir de lado con la rodilla hacia arriba puede aliviar mucho la tensión en la zona.

Es muy recomendable colocar cojines o almohadas debajo u entre las piernas. Hay que probar de distintas maneras hasta que encontremos la posición que provoca menos sobrecarga.

Ahora bien, si nos duelen las dos caderas, la recomendación en dormir boca arriba de forma que el cuerpo se apoye sobre el colchón.

Sin duda, la forma menos recomendada es dormir boca abajo porque forzamos la columna y el cuello en exceso.

Una forma eficaz de mejorar la postura y evitar el dolor de cadera en la cama es utilizando una almohada correcta.

Podemos pensar que el hecho de tener bien alineadas la cabeza, cuello y hombros no tiene nada que ver con las caderas. Nada más lejos de la realidad.

Si los hombros no están bien colocados tiran de la cabeza y pueden provocar lo que se llama postura de cabeza adelantada desde la cintura. En consecuencia, la parte inferior de la espalda y las caderas se desalinean y aumenta el dolor.

El objetivo sea cual sea nuestra postura o gustos en cuanto al tacto y forma, es que la almohada ofrezca un correcto soporte a cabeza y cuello.

11. Cuidado al levantarnos

Es muy sencillo atenuar las molestias al levantarnos de la cama siguiendo estos pasos:

  • Retira la ropa de cama.
  • Dobla la pierna del lado dónde no sientas dolor y utilizando los codos para sujetarte, desliza la parte inferior para acercarte al borde de la cama.
  • Desde una postura semi tumbada, empuja con los codos y las manos hacia arriba. No cruces las piernas en ningún momento.
  • Desliza las caderas y las piernas hacia el borde de la cama.
  • Siéntate en ella con cuidado.
  • Extiende la pierna del lado dónde sientes dolor y ponte de pie, usando la otra pierna.

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AVISO IMPORTANTE: La información contenida en este blog no sustituye en ningún caso a la dada por un profesional médico. Ante cualquier duda, consulta con tu médico de cabecera o especialista. 

By | 2018-12-04T21:43:07+00:00 junio 26th, 2018|¿No duermes?|0 Comments

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