La casa es el reflejo de lo que ocurre en nuestro interior, es decir, es como nuestro segundo cuerpo. Al menos esto es lo que cree el Feng Shui, un antiguo arte chino que armoniza los espacios a través de la energía.

Se trata de una práctica anterior al confucianismo y al taoísmo utilizada en China hace más de tres mil años. En ella es importante tener en cuenta las sensaciones intuitivas que un espacio nos transmite.

Tiene en cuenta los cinco elementos de la astrología oriental y el equilibrio entre el yin y el yang, para mantener lo que llaman energía CHI (energía vital) equilibrada. Los cinco elementos son: Árbol, Fuego, Tierra, Metal y Agua.

Lo relevante del Feng Shui es conseguir que el CHI fluya de forma natural para conseguir en los espacios donde habitamos salud, felicidad y prosperidad. Aplicado al descanso nocturno se convierte en una herramienta que nos va a ayudar a llenar el dormitorio de energía positiva.

¿Sabías que la posición de la cama, así como la distribución de los muebles y las piezas de decoración tienen influencia en tu descanso? De acuerdo con el arte milenario del Feng Shui, existen algunos factores que hay que considerar para tener una noche de sueño perfecta. Te contamos cuáles son.

Tiempo de lectura aproximado: 5 minutos.

1. Un dormitorio equilibrado y en armonía
2. Ubicación de la cama en el Feng Shui
3. Localización y energía
4. Evitar el electrosmog

1. Un dormitorio equilibrado y en armonía

Nuestro dormitorio es el lugar en el que restablecemos la energía perdida durante el día. Por eso, debe guardar cierta armonía y tener forma regular, de rectángulo o cuadrado. Habrá que evitar los planos asimétricos, así como las estancias en forma de L, por ejemplo.

Es mala idea dormir en un ático porque sus techos suele ser inclinados y su altura más baja y esto, según las leyes del Feng Shui, atrae energía inestable. Los techos planos son perfectos porque atraen el equilibrio a nuestra vida.

Cuando elegimos la ubicación de la cama, debemos prestar atención a la habitación que se encuentra al lado. Si es la cocina o un baño, por ejemplo, hay que evitar colocar la cama en esa pared, ya que pueden pasar cañerías y tubos que producen energía negativa.

Los niños son especialmente sensibles a estas fluctuaciones energéticas, así que cuando hablamos de un cuarto infantil hay que tener más cuidado. Lo mejor es alejarlo del baño y la cocina.

Resulta conveniente que no haya vigas, pilares o columnas en el dormitorio. Una habitación diáfana sin demasiados elementos es la mejor opción para que la energía CHI fluya de manera adecuada.

Los espejos se pueden utilizar pero con cuidado. Nunca frente a la cama o sobre ella, en el techo. El motivo es que tienen la capacidad de reflejar nuestro propio CHI al dormir, provocando que se liberen emociones negativas.

La luz es otro elemento importante a tener en cuenta en tu dormitorio ya que activa el CHI porque es una expresión del elemento fuego. Así que, procura que tu habitación reciba luz natural durante el día.

Evita situar ropa o zapatos debajo de la cama ya que, la energía podría quedar estancada en esa zona.

2. Ubicación de la cama en el Feng Shui

Es la parte más importante en el dormitorio y hay que cuidarla hasta el mínimo detalle. El cabecero debe estar pegado a una pared sólida para limitar el movimiento energético que tiene lugar cuando nos giramos en la cama.

Además, debe estar situada en una pared opuesta a la ventana, que debería estar enfrente de la puerta. De este modo, queda espacio suficiente para que la energía fluya y no perturbe el sueño.

Hay un pequeño truco si no tenemos más remedio que colocar la cama enfrente de la puerta. Consiste en poner frente a ella un biombo cuando dormimos, desviando la dirección de la energía hacia otro lado y protegiendo la cama.

3. Localización y energía

El Feng Shui no es complicado y a menudo somos nosotros mismos los que buscamos el equilibrio sin saberlo. Encontrar la orientación que favorece el descanso es algo habitual.

Imagina la primera vez que entras en tu nuevo dormitorio. De manera no consciente elegimos la ubicación en la que consideramos que nos vamos a sentir más cómodos.

La teoría del Feng Shui habla de la orientación del durmiente:

  • Si dormimos con la cabeza situada hacia el norte, estamos llamando a la calma y tranquilidad. Se dice que la tensión arterial disminuye, así como la ansiedad.
  • En cambio, si nos ponemos hacia el noroeste, el efecto será el contrario. Notaremos inquietud, angustia y estrés. Incluso es posible que tengamos pesadillas.
  • El este incrementa el equilibrio, la energía activa y la buena sintonía vital en general. Es por tanto, una ubicación ideal.
  • El sur es propicio para las relaciones amorosas con el riesgo de que se produzcan algunos problemas. Mejor evitarlo.
  • No se recomienda ni el suroeste ni el noroeste, propicios para traer inestabilidad.
  • El oeste es la dirección más adecuada para conseguir una vida amorosa plena.
  • El noroeste es la dirección adecuada para la meditación, la sabiduría y, también, puede traer alguna inestabilidad porque está relacionada con la responsabilidad.

Los colores del dormitorio

En el Feng Shui las diferentes tonalidades controlan la cantidad de luz y el reflejo de los distintos ambientes. Elegir bien los colores es interesante porque generan variaciones en la iluminación del dormitorio.

  • Blanco: Considerado un color neutro representa el infinito y, si se utiliza demasiado puede generar sensación de frialdad y vacío. Lo ideal si queremos utilizarlo en poner algunos muebles con otros colores.
  • Negro: Está vinculado a sensaciones opresivas y de decaimiento. Por eso, debe ser usado con cautela para no aparezcan sentimientos de angustia o desazón. Alguna pequeña pincelada sería lo conveniente y si no se utiliza, mucho mejor.
  • Verde: Tiene la capacidad de generar sentimientos de calma y serenidad. Se vincula a la esperanza y la satisfacción por lo que, es una buena idea introducir elementos de este color en la habitación.

  • Morado: Estimula la espiritualidad, la tranquilidad y el sosiego. Es perfecto para meditar porque tiene efecto purificador que transforma la energía negativa en energía positiva.
  • Naranja: Es el color del intelecto y la mente. En dosis pequeñas estimula los sentidos, la creatividad y la comunicación.
  • Rojo: Estimula las áreas relacionadas con el afecto, el éxito, la autoestima y la prosperidad. En un dormitorio en el que duerme una pareja activa la sexualidad. Sin embargo, si se utiliza en exceso puede provocar discusiones y explosiones de mal humor.
  • Azul: Potencia la calma y la tranquilidad. Si lo queremos es que nos ayude a dormir, pintar el dormitorio de azul es una opción perfecta.
  • Amarillo: Estimula el intelecto y es bueno para mejorar el rendimiento cuando estamos concentrados.

4. Evitar el electrosmog

La palabra “smog” proviene de la unión de dos términos ingleses: “smoke”, es decir, humo y “fog”, niebla. Con esta palabra se designa a las zonas de aglomeración urbana. Por otro lado, el electrosmog es la contaminación medioambiental que se produce en entornos eléctricos. Y en nuestra casa, a menudo el dormitorio tiene bastante contaminación eléctrica.

El dormitorio debe ser el lugar de descanso y hay que evitar utilizar en él la televisión, el ordenador o cualquier otro tipo de dispositivo electrónico. Las ondas electromagnéticas que emiten estos aparatos generan en nuestro cerebro un tipo de estrés que puede llevarnos a dormir mal.

También es importante saber cómo está dispuesta la instalación eléctrica, con el fin de evitar campos magnéticos. Las tomas de corriente eléctrica deben estar protegidas y hay que evitar acostarse con los aparatos enchufados.

Si tenemos una lámpara de noche no estaría de más desenchufarla cuando la apaguemos.

Se trata de tener la menor cantidad posible de elementos electrónicos que nos perturben alrededor. Pero el sentido común también tiene cabida en el Feng Shui, por lo que si necesitamos poner un despertador no pasará nada.

Para terminar, ¿debemos obsesionarnos con todos y cada uno de los elementos de nuestra habitación?

La respuesta del propio Feng Shui es no, ya que en éste arte es importante dejar espacio para que nuestra intuición nos diga con qué nos sentimos cómodos o no.